En Caballito, Ferro cayó 2 a 0 frente a Los Andes y sigue sin poder reaccionar. La mala racha en el torneo, sumada a la pronta eliminación de Copa Argentina, muestra un olvidable fin de semestre.
Desde el comienzo se notó claramente dos actitudes: Mientras que el local se mostraba lento e impreciso, el visitante, sin demasiadas complicaciones, tocaba bien la pelota y se adueñaba por completo de la posesión. Así fue que los primeros 10 minutos del partido fueron realmente un monólogo futbolístico del Milrayitas, que lo coronó con el primer gol de la noche, luego de un error de Vernetti en mitad de la cancha y un combo de dudas defensivas que terminó con el cachetazo de derecha del 11 Sosa. Con la ventaja, Ferro tuvo que salir a pelear el dominio, lograr ganar en la mitad de la cancha y buscar rápido el empate. Para lograrlo, tenía el oficio de Alderete para ganar la pelota pero no mucho más, porque cuando el barbudo número 5 se hacía con la redonda, generalmente volvía en unos pocos segundos a los pies de un jugador de Los Andes. Navarro jugaba demasiado para atrás, Vernetti lleno de dudas no estaba fino en la gambeta y Ojeda le faltaban 5 centavos para el peso. La inseguridad del Verde con la pelota lo hacían un equipo demasiado lento, incapaz de sorprender ni de hilvanar 3 o 4 pases seguidos. Los delanteros estaban muy arriba y cuando los buscaban por arriba, no podían capitalizarlo manteniendo la posesión. En cambio ellos, con la seguridad que le daba la convicción de saber bien el plan a realizar, tocaban simple la pelota, se movían por los costados desbordando siempre en superioridad numérica y se hacían un picnic con nuestras dudas defensivas. Los amagues de los jugadores visitantes eran siempre trampas en donde caían los defensas Verdes, generando que con uno o dos quiebres de cintura, los nuestros pasaran de largo como colectivo lleno. El chileno Scatolaro, con pasado en Floresta y San Juan, se adueñaba de la pelota y eso complicaba al Verde, porque el 7 estaba en todos lados y hacía jugar a los de Lomas. De lo poco positivo para destacar de Ferro es la velocidad de los laterales, tanto Izco como el pibe Alvarez lastimaban cuando se proyectaban y cosechaban unos tibios aplausos en la fría noche de Caballito. Demasiado poco para un equipo que perdía en su casa y no tenía la pelota. Había demasiadas diferencias entre los equipos y si no había más goles, era porque la suerte, sí, la suerte estaba de nuestro lado. Por eso, cuando se resbaló el pibe López y Linas convertía el segundo tras el blooper del arquero, terminó siendo offside del goleador. Por eso el final de la primera parte si bien nos mostraba en desventaja, claramente nos dejaba la sensación de que había esperanza para el segundo.
El complemento empezó con un cambio, con la salida de un errático Vera para el ingreso de Braian Aquino, ubicando a Alderete sorpresivamente en la zaga justo al Gringo Incorvaia. A pesar de la variante ofensiva, Ferro seguía impreciso y nervioso. Incapaz de tocar de primera, de elegir bien la opción que lo lleve hacia el arco de enfrente y muy sensible cuando no tenía la pelota, Oeste parecía no tener una idea. Por eso sufría el partido, no estaba cómodo y un claro ejemplo de esa molestia fue el segundo gol de Los Andes, a los 7 minutos, todo producto de una mala salida, cuando el pibe López lo mató a Navarro con un pase corto y el 10 paró horriblemente la pelota para entregársela en bandeja a un Scatolaro que solo tuvo que entrar al área y definir cruzado para salir a gritar su gol. El 7 sentenciaba temprano el encuentro y se ponía él mismo la medalla al mejor jugador del encuentro. Ferro amagó una reacción, especialmente por la notable mejoría de Vernetti, que cuando se juntaba con Ojeda producían cosas interesantes. Pero a pesar de las buenas voluntades de los pibes, que se resistían a regalar tan fácil los puntos, la cosa no parecía querer cambiar. Salmerón se encontró con un mano a mano tras un gran pase de Aquino, pero el 9 tardó años en definir y le permitió al arquero taparlo bien y en el rebote, tampoco supo meterla dentro de arco. Listo, si no entraba esa, se notaba que no iba a entrar otra. Los Andes se perdía el tercero, porque pegaba en el palo una jugada de pelota parada y recorría toda la línea de gol, para irse lastimosamente por el fondo de la cancha. Cordon, quizás por inercia más que por conocimiento, metió en cancha a Pérez por Incorvaia y aunque fue aceptable lo del recién ingresado, no pudo cambiar demasiado el rumbo del encuentro. Si bien el Verde tenía un poco más la pelota, los avances rara vez terminaban en el área rival. El partido se escapaba entre los tibios intentos del Verde y las contras rápidas que de milagro no finalizaban en más goles de Los Andes. El pitazo final de Ceballos fue acompañado por insultos y fuertes silbidos reprobatorios ante un Ferro que se retiraba cabizbajo.
Ferro sigue en caída libre, perdiendo partidos y dejando una imagen muy pobre. Esta vez fue superado por un Los Andes muy modesto, que por varios momentos, lo apabulló con su juego simple y sereno. Sin ideas, incapaz de mostrar rebeldía y con nulo margen de error, Oeste parece no tener rumbo.
Notas de Pablo
lunes, 6 de junio de 2016
domingo, 29 de mayo de 2016
La Pesada Herencia
En el debut de la era Cordon, Ferro empató en Misiones frente a Crucero del Norte. En un partido malo, Oeste sufrió más de la cuenta y pasó muchos sofocones para conseguir el punto.
Luego de una semana agitada, donde Ferro se quedó sin técnico tras la esperada salida de Walter Perazzo, rápidamente la dirigencia decidió que el Coordinador de Inferiores, el querido Jorge "Gordo" Còrdon se hiciera cargo del equipo hasta el final del torneo. Con pocos entrenamientos con el plantel, el DT interino viajó a Misiones en busca de cambiarle la cara a un Verde muy golpeado. Izco como lateral derecho y el regreso de Seba Navarro en el medio junto a Alderete, fueron las principales novedades en los 11 del Gordo. Enfrente un equipo ya sin chances, que también navega por la mitad de la tabla y con el ex Platense Olivares como principal referente.
En el primer tiempo, Ferro arrancó dormido, no encontró la pelota y de a poco fue asumiendo el rol más pasivo en el encuentro. Ellos, de la mano del creativo Olivares, conseguían llegar fácil al arco defendido por López, con muy pocos pases. Con el correr de los minutos, luego de sufrir varios embates, de a poco comenzó a aparecer el visitante. Y se emparejó un poco el juego, en los pies de Navarro y en el oficio de Alderete, pero fallaba cuando tenía que hacer llegar la pelota a los dos de arriba. Vernetti y Ojeda por los costados no estaban finos, cambiaban entre ellos las bandas pero no podían desnivelar y la reacción de Ferro nunca superó los tres cuartos de la cancha. Salmerón bajaba para buscar la pelota pero no podía entregarla redonda a un compañero, complicando aún más la tarea de traslado del Verde. En los minutos finales, volvió a insistir Crucero, y ahí tuvo las más claras, entre ellas un disparo en el travesaño que de milagro no terminó picando detrás de la línea de gol. El entretiempo llegó con esa última sensación de que la terminábamos sacando barata con el 0 a 0.
En el complemento siguió todo con la misma tónica, con un Crucero del Norte que atacaba y encontraba las mejores opciones de gol mientras que Ferro, intentaba jugar de contra pero era muy previsible y lento como para sorprender. Por eso el plan no prosperaba y el local era superior, acercándose peligrosamente al arco de López. Por los costados había mucho espacio para los ataques locales, porque ni Izco ni Mazur tenían una buena tarde, y perdían cada vez que los apretaban un poco. Las espaldas de los laterales era el lugar elegido para los ataques del Colectivero, y cuando cruzaban la pelota, también aparecía la fragilidad de los centrales, que con más suerte que seguridad, lograban despejar apenas los centros que llovían al área. Los misioneros merecían la ventaja pero pasaban los minutos y el gol no llegaba, por mala puntería y porque la suerte parecía estar del lado visitante. Incluso lo tuvo Ferro, en los pies del Loco Dìaz, que al rato de ingresar tuvo un mano a mano que, luego de gambetear al arquero, tardó años en definir y permitió el recupero del 1. Ferro tuvo algunos minutos en donde pudo dar el batacazo, pero le faltó algo de serenidad y oficio para plasmarlo en el resultado, cuando Crucero ya estaba resignado con el empate. El partido terminó y a pesar del dominio del local, el empate le terminó cayendo bien a los dos equipos.
Jorge Cordon deberá trabajar mucho para cambiarle la actitud a este equipo, darle una identidad de juego y modificar incluso también lo anímico. Hoy Ferro fue un equipo sin reacción, sin sorpresa y muy lento, superado prácticamente todo el encuentro por un equipo mediocre. Todo muy parecido a lo que había con Perazzo. Tiene tiempo para lograrlo y mucho apoyo de la gente, que no olvida todo lo que significó como futbolista, para superar la pesada herencia. Como primera medida, será clave recuperar a los jugadores que se encuentran muy bajos de nivel, como Mazur, Vernetti o Frontini. Eso lo logrará con mucha confianza y con los triunfos, que le permitan entrenar tranquilo.
Luego de una semana agitada, donde Ferro se quedó sin técnico tras la esperada salida de Walter Perazzo, rápidamente la dirigencia decidió que el Coordinador de Inferiores, el querido Jorge "Gordo" Còrdon se hiciera cargo del equipo hasta el final del torneo. Con pocos entrenamientos con el plantel, el DT interino viajó a Misiones en busca de cambiarle la cara a un Verde muy golpeado. Izco como lateral derecho y el regreso de Seba Navarro en el medio junto a Alderete, fueron las principales novedades en los 11 del Gordo. Enfrente un equipo ya sin chances, que también navega por la mitad de la tabla y con el ex Platense Olivares como principal referente.
En el primer tiempo, Ferro arrancó dormido, no encontró la pelota y de a poco fue asumiendo el rol más pasivo en el encuentro. Ellos, de la mano del creativo Olivares, conseguían llegar fácil al arco defendido por López, con muy pocos pases. Con el correr de los minutos, luego de sufrir varios embates, de a poco comenzó a aparecer el visitante. Y se emparejó un poco el juego, en los pies de Navarro y en el oficio de Alderete, pero fallaba cuando tenía que hacer llegar la pelota a los dos de arriba. Vernetti y Ojeda por los costados no estaban finos, cambiaban entre ellos las bandas pero no podían desnivelar y la reacción de Ferro nunca superó los tres cuartos de la cancha. Salmerón bajaba para buscar la pelota pero no podía entregarla redonda a un compañero, complicando aún más la tarea de traslado del Verde. En los minutos finales, volvió a insistir Crucero, y ahí tuvo las más claras, entre ellas un disparo en el travesaño que de milagro no terminó picando detrás de la línea de gol. El entretiempo llegó con esa última sensación de que la terminábamos sacando barata con el 0 a 0.
En el complemento siguió todo con la misma tónica, con un Crucero del Norte que atacaba y encontraba las mejores opciones de gol mientras que Ferro, intentaba jugar de contra pero era muy previsible y lento como para sorprender. Por eso el plan no prosperaba y el local era superior, acercándose peligrosamente al arco de López. Por los costados había mucho espacio para los ataques locales, porque ni Izco ni Mazur tenían una buena tarde, y perdían cada vez que los apretaban un poco. Las espaldas de los laterales era el lugar elegido para los ataques del Colectivero, y cuando cruzaban la pelota, también aparecía la fragilidad de los centrales, que con más suerte que seguridad, lograban despejar apenas los centros que llovían al área. Los misioneros merecían la ventaja pero pasaban los minutos y el gol no llegaba, por mala puntería y porque la suerte parecía estar del lado visitante. Incluso lo tuvo Ferro, en los pies del Loco Dìaz, que al rato de ingresar tuvo un mano a mano que, luego de gambetear al arquero, tardó años en definir y permitió el recupero del 1. Ferro tuvo algunos minutos en donde pudo dar el batacazo, pero le faltó algo de serenidad y oficio para plasmarlo en el resultado, cuando Crucero ya estaba resignado con el empate. El partido terminó y a pesar del dominio del local, el empate le terminó cayendo bien a los dos equipos.
Jorge Cordon deberá trabajar mucho para cambiarle la actitud a este equipo, darle una identidad de juego y modificar incluso también lo anímico. Hoy Ferro fue un equipo sin reacción, sin sorpresa y muy lento, superado prácticamente todo el encuentro por un equipo mediocre. Todo muy parecido a lo que había con Perazzo. Tiene tiempo para lograrlo y mucho apoyo de la gente, que no olvida todo lo que significó como futbolista, para superar la pesada herencia. Como primera medida, será clave recuperar a los jugadores que se encuentran muy bajos de nivel, como Mazur, Vernetti o Frontini. Eso lo logrará con mucha confianza y con los triunfos, que le permitan entrenar tranquilo.
martes, 17 de mayo de 2016
Lo rompió en mil Perazzos...
En Caballito, Ferro perdió 2 a 0 con Nueva Chicago mostrando otra vez un flojísimo rendimiento. Antes del partido, hubo un sentido homenaje a Rodrigo Espíndola, jugador del Torito asesinado hace 10 días.
Es increíble, realmente sorprende como se puede cambiar, en tan poco tiempo, la cara a un equipo. Ferro pasó en pocos meses de ser un serio candidato al ascenso, con una idea clara de juego y efectividad admirable a ser un puñado de jugadores desordenados, desparramados aleatoriamente en la cancha, sin ninguna idea de juego. Es cierto que antes no le sobraba talento ni era vistoso en la cancha, pero se había encargado de ocultar defectos jugando a explotar sus virtudes, y estuvo a pocos partidos de hacer historia. Ni el peor de los pesimistas hubiera pensado que, tras la oscura e injustificada salida de Marcelo Broggi para la llegada de Walter Perazzo, Oeste iba a entregar su alma y destruir todo lo bueno que había construido. El bajón enorme e inesperado de algunos jugadores muy regulares, como Mazur, Frontini o Limousin, que conformaban la columna vertebral del equipo, sumado a la falta de criterio para traer los refuerzos, generaron un plantel desbalanceado, con mucho recambio para algunos puestos y ninguno para otros. Ese cóctel mortal, ayudado por media docena de desgarros, planteos descabellados y muy poca audacia, dan como resultado este presente insoportable, que parece empecinado en seguir haciéndonos doler.
Hoy fue un ejemplo más, no muy distinto a los anteriores partidos, en donde Ferro fue un equipo perdido, sin ideas ni motivación, que juega exclusivamente para cerrar el torneo, como si el encuentro fuera simplemente un burocrático trámite. Enfrente, un Chicago limitado, desastroso defensivamente y con sólo dos o tres tipos que, de mitad de cancha para adelante, tenían claro cómo lastimar. Y en la mediocre paridad entre dos muy pobres equipos, el visitante lo ganó de guapo, porque tuvo el oficio de Fattori para manejar los hilos siendo el más claro en un partido muy malo. Y llegó el primero de ellos, luego de algunos tibios remates desde afuera y un penal claro no cobrado por Alvarez, en la única llegada medianamente seria de Ferro. Y si con el empate era un dolor de ojos, con la desventaja, todo se volvió más desagradable, porque mientras que ellos no se apuraban y movían tranquilos la pelota, el local la veía pasar. Solo la dignidad de Alderete, que corrió los 90 minutos, se destacó en un equipo que jugó de regular para abajo. En el comienzo del segundo tiempo, llegó el segundo luego de una corrida y una apurada salida del arquero López. De ahí hasta el final solo se destacó el ingreso del Pupi Salmerón volviendo de su esguince de rodilla y algo de ganas del pibe Alvarez, mostrando otra vez momentos interesantes. El partido se terminó entre insultos y silbidos del público presente, que tenían como destinatario principal al DT Perazzo.
Más allá de las culpas obvias de quien está al frente del grupo y pone a los 11 en cancha, por semejante desbarajuste, hay que aprender a buscar a los autores intelectuales de este nuevo fracaso. En lugar de seguir puteando a Perazzo por poner a Vera de titular, o porque Aguirre nunca está donde debe, debemos pedir explicaciones a quienes dan las órdenes, a quienes están por encima. Porque el DT es el fusible que hoy o mañana se va, y quedan los mismos, que desde hace una década, nos ubican una y otra vez en el limbo intrascendente de la mitad de tabla. Una vez más, desde este humilde espacio, queremos responsables. Primero, por una cuestión cronológica, es necesario saber por qué se terminó el proyecto liderado por Marcelo Broggi entre gallos y medianoche, a espaldas del pueblo Verdolaga. Después entender con qué criterio se trajo a Perazzo y los refuerzos que llegaron (Fede Mazur, Izco, Affranchino + Pérez), armando un equipo rengo, sin ninguna variante por la banda izquierda. Y por último, saber cuántos golpes más necesitan para entender que es hora de profesionalizar el área. Porque eso es algo que, los de afuera, lo vemos claramente: no alcanza con poner plata y esfuerzo, si no hay capacidad y una idea mancomunada y seria para lograr el objetivo. Hay que correr de una vez por todas a los gurúes de siempre y generar la idea de un manager, que junto al cuerpo técnico y las categorías inferiores, puedan armar un proyecto integral a mediano plazo. De otra manera, seguiremos culpando a la mala suerte, a los árbitros contreras y al DT de turno, mientras perdemos el tiempo en esta categoría que tan poco tiene que ver con nuestra rica historia.
Partido Jugado 17-05-16 correspondiente a la fecha 27 del Torneo Nacional B.
Ferro 0 - Nueva Chicago 2
lunes, 25 de abril de 2016
Sigue sin despertarse...
A la mañana temprano, Ferro empató 0 a 0 con Juventud Unida en San Luis en un partido muy malo. Para destacar sólo el buen debut del arquero juvenil Iván López.
Es cierto que la victoria no hubiera generado más que una mueca mínima en el hincha, porque el Verde está jugando simplemente para completar el fixture, lejos ya de cualquier pelea. Nadie hubiera dejado de criticar lo que no le gusta ni disimular la tristeza que genera otra vez la intrascendencia prematura, de jugar sólo por jugar. Pero tampoco la pavada, porque lo que vivimos esta mañana de domingo fue realmente desastroso. Perazzo intentó mover el avispero, cambiando varios jugadores, entre lesiones, suspensiones y malos rendimientos, para darle algunas oportunidades a otros jugadores, casi todos de las inferiores. El debut de Iván López en el arco Verde reemplazando a Limousin, Menguez por la banda derecha, Larrea de volante central y el pibe Ojeda acompañando a Díaz arriba. En total, Ferro comenzaba el partido con 8 players de la cantera. Enfrente, un equipo con varios jugadores de renombre, como Caruso, el arquero Perafán y el Mudo Ruiz pero muy necesitado de puntos, ocupando el último puesto en la tabla de los promedios.
El partido comenzó con un Ferro muy enchufado y en los primeros minutos de juego, tuvo dos jugadas claras, pero entre el Loco Díaz y Ojeda dejan pasar la chance de madrugar a los Puntanos. Oeste siguió peleándole el partido a Juventud, sobre todo en la mitad de la cancha, pero no fue tan vertical como los primeros minutos. Intentaba sorprender por las bandas, aprovechar algunas desinteligencias y tratar de llegar rápido al arco defendido por Perafán. Ellos tocaban bien, fácil y sabiendo bien cuál era el plan, pero al rato de empezar tuvieron una clara dificultad: la lesión del ex Chicago Ruiz, que era quien manejaba los hilos en el ataque. Ahí tardó en volver a conectar las líneas y Ferro aprovechó para salir un poco más, pero no tenía volumen de juego, no encontrando ni a Vernetti ni al pibe Ojeda, los jugadores capaces de crear algo distinto. Por eso el partido era muy malo, porque ninguno de los dos equipos sabía cómo lastimar al contrario y las imprecisiones generaban un juego muy ordinario. Alderete era el mejor ubicado y se notaba, porque la pelota siempre lo encontraba y el 5 era quien se destacaba. En ellos, Argüello, el otro volante central, también movía el balón e intentaba ser el nexo entre el mediocampo y la línea de ataque. El primer tiempo se terminaba yendo rápido, entre pases errados y centros pasados, que terminaban siempre en el saque desde el arco.
El complemento no sería muy distinto, también con un juego muy poco vistoso, con dos equipos que no sabían cómo vulnerar la defensa rival. Lo tuvo igual Mazur tras una jugada preparada de tiro libre, pero Perafán estuvo rápido de piernas y apuró bien al zurdo lateral. Promediando el cuarto de hora lo tuvieron ellos, cuando el Ojeda de Juventud se escapó por derecha y habilitó a Caruso que no definió bien y la tiró afuera. Las jugadas de gol que aparecían tenían más que ver con distracciones defensivas que al buen trabajo ofensivo, que ni siquiera sabía aprovecharlo para abrir el marcador. Perazzo miró al banco y lo metió a Affranchino por Vernetti, pensando increíblemente que el ex Unión podía cambiar de rumbo del pésimo partido. La cosa no cambió, aunque empezó a crecer Juventud, que fue paulatinamente adueñándose del mediocampo y acercándose al arco del debutante López. Lo tuvo Aguirre, por un error grueso del Pelado Vera pero se fue cerca del palo izquierdo. El DT Verde siguió con los cambios, metió a Pérez (?) por Ojeda y ya estaba la sensación de que cualquier cosa podía pasar. La cosa parecía ya decidida, el 0 a 0 era difícil de cambiar hasta que, faltando pocos minutos para terminar, los dos equipos amagaron despertarse. Ellos, porque se iban con todo al ataque, entendiendo que el punto de local aunque un pobre rival no les servía de mucho y nosotros, sin hacer demasiado, buscábamos de contra aprovechar el río revuelto que dejaba el local. Lo tuvo de nuevo el Loco Díaz, al igual que al comienzo del partido, pero tapó Perafán y en la última casi nos quedamos sin nada, cuando un centro por derecha, el pibe López pasa de largo y Córdoba, uno de los delanteros de ellos, se lleva por delante la pelota que de casualidad no termina dentro del arco. Milagro en el área de Ferro y final del partido.
El pitazo del árbitro Ejarque dejó un muy mal sabor de boca. No porque Ferro haya sido arrasado por Juventud Unida sino porque, frente a un débil rival, no pudo dejar una mejor sensación que en la derrota frente a Dálmine en Caballito. Oeste no le encuentra la vuelta y hoy dio otra sensación de sus dificultades y la falta de ideas para revertir la dura situación. Se vuelve a Buenos Aires con un punto que sirve de poco y con la sensación de que sigue sin despertarse...
Es cierto que la victoria no hubiera generado más que una mueca mínima en el hincha, porque el Verde está jugando simplemente para completar el fixture, lejos ya de cualquier pelea. Nadie hubiera dejado de criticar lo que no le gusta ni disimular la tristeza que genera otra vez la intrascendencia prematura, de jugar sólo por jugar. Pero tampoco la pavada, porque lo que vivimos esta mañana de domingo fue realmente desastroso. Perazzo intentó mover el avispero, cambiando varios jugadores, entre lesiones, suspensiones y malos rendimientos, para darle algunas oportunidades a otros jugadores, casi todos de las inferiores. El debut de Iván López en el arco Verde reemplazando a Limousin, Menguez por la banda derecha, Larrea de volante central y el pibe Ojeda acompañando a Díaz arriba. En total, Ferro comenzaba el partido con 8 players de la cantera. Enfrente, un equipo con varios jugadores de renombre, como Caruso, el arquero Perafán y el Mudo Ruiz pero muy necesitado de puntos, ocupando el último puesto en la tabla de los promedios.
El partido comenzó con un Ferro muy enchufado y en los primeros minutos de juego, tuvo dos jugadas claras, pero entre el Loco Díaz y Ojeda dejan pasar la chance de madrugar a los Puntanos. Oeste siguió peleándole el partido a Juventud, sobre todo en la mitad de la cancha, pero no fue tan vertical como los primeros minutos. Intentaba sorprender por las bandas, aprovechar algunas desinteligencias y tratar de llegar rápido al arco defendido por Perafán. Ellos tocaban bien, fácil y sabiendo bien cuál era el plan, pero al rato de empezar tuvieron una clara dificultad: la lesión del ex Chicago Ruiz, que era quien manejaba los hilos en el ataque. Ahí tardó en volver a conectar las líneas y Ferro aprovechó para salir un poco más, pero no tenía volumen de juego, no encontrando ni a Vernetti ni al pibe Ojeda, los jugadores capaces de crear algo distinto. Por eso el partido era muy malo, porque ninguno de los dos equipos sabía cómo lastimar al contrario y las imprecisiones generaban un juego muy ordinario. Alderete era el mejor ubicado y se notaba, porque la pelota siempre lo encontraba y el 5 era quien se destacaba. En ellos, Argüello, el otro volante central, también movía el balón e intentaba ser el nexo entre el mediocampo y la línea de ataque. El primer tiempo se terminaba yendo rápido, entre pases errados y centros pasados, que terminaban siempre en el saque desde el arco.
El complemento no sería muy distinto, también con un juego muy poco vistoso, con dos equipos que no sabían cómo vulnerar la defensa rival. Lo tuvo igual Mazur tras una jugada preparada de tiro libre, pero Perafán estuvo rápido de piernas y apuró bien al zurdo lateral. Promediando el cuarto de hora lo tuvieron ellos, cuando el Ojeda de Juventud se escapó por derecha y habilitó a Caruso que no definió bien y la tiró afuera. Las jugadas de gol que aparecían tenían más que ver con distracciones defensivas que al buen trabajo ofensivo, que ni siquiera sabía aprovecharlo para abrir el marcador. Perazzo miró al banco y lo metió a Affranchino por Vernetti, pensando increíblemente que el ex Unión podía cambiar de rumbo del pésimo partido. La cosa no cambió, aunque empezó a crecer Juventud, que fue paulatinamente adueñándose del mediocampo y acercándose al arco del debutante López. Lo tuvo Aguirre, por un error grueso del Pelado Vera pero se fue cerca del palo izquierdo. El DT Verde siguió con los cambios, metió a Pérez (?) por Ojeda y ya estaba la sensación de que cualquier cosa podía pasar. La cosa parecía ya decidida, el 0 a 0 era difícil de cambiar hasta que, faltando pocos minutos para terminar, los dos equipos amagaron despertarse. Ellos, porque se iban con todo al ataque, entendiendo que el punto de local aunque un pobre rival no les servía de mucho y nosotros, sin hacer demasiado, buscábamos de contra aprovechar el río revuelto que dejaba el local. Lo tuvo de nuevo el Loco Díaz, al igual que al comienzo del partido, pero tapó Perafán y en la última casi nos quedamos sin nada, cuando un centro por derecha, el pibe López pasa de largo y Córdoba, uno de los delanteros de ellos, se lleva por delante la pelota que de casualidad no termina dentro del arco. Milagro en el área de Ferro y final del partido.
El pitazo del árbitro Ejarque dejó un muy mal sabor de boca. No porque Ferro haya sido arrasado por Juventud Unida sino porque, frente a un débil rival, no pudo dejar una mejor sensación que en la derrota frente a Dálmine en Caballito. Oeste no le encuentra la vuelta y hoy dio otra sensación de sus dificultades y la falta de ideas para revertir la dura situación. Se vuelve a Buenos Aires con un punto que sirve de poco y con la sensación de que sigue sin despertarse...
miércoles, 20 de abril de 2016
Que el bosque no nos tape el árbol...
Hecha esta aclaración, también uno debe ser justo, y poner
las cosas en su preciso lugar, porque a pesar del aire fresco que se respira en
las otras disciplinas, el costado más sensible, aquel que quizás más nos
representa como institución (mal que nos pese), muestra una cara totalmente
distinta. El fútbol sigue siendo el talón de Aquiles de este Ferro renovado,
que quiere resurgir para volver a ser un poco de todo aquello que fue. Y los
malos resultados acumulados, las paupérrimas campañas de estos últimos años
duelen, calan hondo en el hincha que, apurado entre calentura y resignación,
termina tirando por la borda todo lo conseguido fuera del Ricardo Etcheverry.
15 años boyando en el ascenso y molesta ver como las culpas parecen caer
siempre en los empleados, que pasan y dejan su insignificante granito en esta
enorme montaña de arena: jugadores, técnicos, ayudantes de campo, preparadores
físicos son ejecutados cuando las temporadas terminan y puestos para siempre en
la lista negra, que ya alcanza muchas carillas. Luego se van y muchos de ellos
de golpe aprenden a jugar a la pelota y se cansan de triunfar en absolutamente
todos lados, menos en Ferro.
Alguna vez quizás podamos ir más allá, esquivar la salida
fácil de culpar a los que ejecutan para poder mirar a los que deciden, a los
que planean y diagraman los proyectos, tratando de buscar ahí la falla. Sin
antorchas ni caza de brujas, simplemente hacer un sano ejercicio, poder parar
la pelota y entender porqué los nombres pasan y la cosa parece estar empeñada
en no cambiar. Una autocrítica seria, responsable y con la única intención de
poder acompañar semejante crecimiento institucional también con el fútbol. Esto
no empaña todo lo señalado en el primer párrafo ni nos convierte inmediatamente
en golpistas que desoyen la voluntad popular. Todo lo contrario, debemos
aprovechar la recuperada normalidad institucional, luego de años de dictadura
judicial, para romper con los errores enquistados dentro de nuestro fútbol
profesional. Aprender a separar lo general de lo particular, lo concerniente al
club de lo estrictamente deportivo. La construcción del hermoso gimnasio
polideportivo es algo que queda para siempre, pero de ninguna manera responde
al problema de haber traído 3 laterales derechos para terminar usando a Incorvaia por esa
banda. Ni el importantísimo triunfo de ayer del básquet frente a Obras como
visitante hace que duela menos el mal momento que está atravesando el equipo,
por más que lo anuncien por altoparlantes en medio de los silbidos.
Ellos los dirigentes, nosotros los hinchas, todos podemos generar
el cambio. Podemos repensar el fútbol sin por ello caerle con ese peso a lo
logrado en las demás disciplinas. Podemos entender la necesidad de sumarle
capacidad a la tan autoproclamada honestidad. Podemos romper con la histórica
antinomia de ser un club “con” o “de” fútbol, que solo consiguió divisiones
dentro de la familia verdolaga. Y por sobre todas las cosas, podemos separar el
árbol del bosque o, como se titula esta nota, tratar de que el bosque no nos
tape el árbol.
Publicado en www.ferrocarriloeste.com.ar Sección Fútbol|Crónica del último partido|2da Opinión
domingo, 10 de abril de 2016
Tarde Piaste, Ferrito
En Gualeguaychú, Ferro se acordó de jugar cuando ya perdía 2 a 0 y aunque dominó a su rival gran parte del encuentro, no pudo torcer la historia y terminó cayendo 2 a 1.
Este era uno de esos partidos bisagra, para saber si el triunfo frente a Guillermo Brown en Caballito podía servir de envión para lograr una seguidilla de victorias, acaso lo único que le quedaba al Verde si deseaba pelear seriamente por el único ascenso. Los regresos de algunos ausentes importantes permitía ilusionarse con quedarse con los tres puntos en la lluviosa tarde entrerriana. El partido comenzó parejo, con un terreno de juego muy rápido y dos equipos que miraban el arco de enfrente. En ellos, todo pasaba por Barrado, que movía los hilos e intentaba adueñarse de la posesión de la pelota. Nosotros, mientras tanto, buscábamos pelearle el dominio y tratar de usar a Vernetti y Ojeda, teniendo en cuenta el desequilibrio que podían generar por afuera. De a poco Juventud crecía, superaba a un Ferro impreciso y algo desordenado, y comenzaba a tener las mejores chances de gol. A pesar de eso, entre el peligro que generaba el local, alguna tenía el Verde, como la que el Loco Díaz habilitaba al Pupi, que definía por arriba ante la salida del arquero. Manejaba la pelota Barrado, aprovechaba la velocidad del ex Colón Curuchet y esa combinación era la que le generaba problemas al Verde, que no podía parar al zurdo. Promediando la primera media hora, cuando todo era del local, llegó lo inevitable: de un córner por derecha largo, luego de un gran desborde de Piaggio que entró al área, el 3 habilita a Lenci que, en el área chica, solo debe desviar la pelota cambiándole de palo a un Limousin sorprendido. Gol de Juventud y Ferro rápido acusó el golpe, porque fue con todo en busca del empate.
Parecía despierto, decidido y enseguida tuvo sus chances más claras, pero Mazur primero y el Loco Díaz después no pudieron definir dentro del área. Y cuando no concretás las del arco de enfrente... Porque cuando más cerca estuvo de emparejar las cosas, sufrió otro duro cachetazo: una salida apurada de Vera, que le entregó mal la pelota a Ada y el número 11 se escapó en velocidad hacia Limousin, y al entrar al área, definió cruzado. 0-2 y la cosa parecía sentenciada. No porque el resultado fuera lo suficientemente abultado sino porque lo que pasaba en el campo de juego así lo mostraba. Incluso tuvo el tercero el local, cuando otra mala entrega, esta vez de Alderete, le permitió de nuevo a Ada quedar mano a mano con Limu pero esta vez definió mal y la pelota se fue apenas afuera. Ferro también iba, con menos facilidades de su rival pero llegaba también al arco de De León. Lo tuvo Ojeda en una tras habilitación de Salmerón pero no estuvo certero en el último toque. Y cuando se venía el entretiempo, llegó el descuento: gran recupero del Loco Díaz por la derecha, tirándose al piso, el 7 entró al área y habilitó a Navarro, que al no encontrar lugar para pegarle le sirvió con un taco la pelota a Vernetti, que después de un enganche la colgó de zurda contra el palo izquierdo. Golazo de Ferro y la cosa seguía viva.
En el complemento se vio lo mejor de Ferro, porque se fue con todo al ataque y Juventud entendió perfectamente que debía resignarse únicamente a cuidar el resultado obtenido. Apareció en el partido Ojeda, Vernetti también estaba muy activo y cuando Ferro perdía la pelota, estaba siempre Alderete, siendo el dueño absoluto de la mitad de la cancha. El gran trabajo del número 5 adelantaba al equipo, generando que cada vez más jugadores llegaran al área local en busca del tan ansiado empate. Iba el Verde y las chances de gol iban llegando, cada vez más seguido. Lo perdía el Pupi en varias oportunidades, también Ojeda llegaba a posición de gol pero no llegaba. Ellos sólo generaban alguna contra con Lenci, pero nada de serio peligro. En los pies de Vernetti, especialmente en jugadas de pelota parada, aparecían las mejores jugadas del Verde, que incluían una pelota en el palo tras un cabezazo de Salmerón que vencía los esfuerzos de De León. Ya Ferro merecía ampliamente el empate, tanto con las jugadas que generaba como en el manejo de la pelota, que era completamente suya. Apurado, con más fuerza que ideas, el visitante iba y siempre algo se le interponía en el camino del empate. Ferro atacaba una y otra vez y de esa manera ocultaba su principal defecto: su defensa. Promediando la media hora Perazzo manda las primeras variantes, a la cancha Pérez y Alvarez por Navarro y Mazur respectivamente. El reloj torturaba al Verde, porque pasaban los minutos y a pesar de manejar el partido, no podía conseguir el gol del empate. El nerviosismo jugaba un papel importante, Juventud tardaba una eternidad en cada interrupción y Ferro iba como podía para adelante. A los 36 minutos, lo tuvo Ojeda en una de las más claras, cuando enganchó por izquierda y definió ante la salida del arquero, pero la pelota se fue apenas afuera, aunque todos hayamos visto, por ilusión óptica o simplemente deseo, como el balón se le metía a De León. Lo cierto es que el partido se escapaba y todo seguía igual. Ferro pagaba carísimo las distracciones de la primera parte y pese a jugar un buen complemento, no tenía premio en su visita a Entre Ríos.
Con esta derrota, Ferro perdió una chance ideal para acercarse a Talleres, que sólo consiguió un empate frente a Almagro. Los otros resultados también le daban la oportunidad a Oeste de escalar en la tabla de posiciones y ocupar un lugar expectante de cara a lo que se viene. De esta manera, parece haberse despedido temprano otra vez de la lucha por el ascenso. Los partidos que quedan, deberá resignarse a solamente probar algunos jugadores y preparar el equipo para el próximo torneo. Demasiado poco para un Club tan grande.
Este era uno de esos partidos bisagra, para saber si el triunfo frente a Guillermo Brown en Caballito podía servir de envión para lograr una seguidilla de victorias, acaso lo único que le quedaba al Verde si deseaba pelear seriamente por el único ascenso. Los regresos de algunos ausentes importantes permitía ilusionarse con quedarse con los tres puntos en la lluviosa tarde entrerriana. El partido comenzó parejo, con un terreno de juego muy rápido y dos equipos que miraban el arco de enfrente. En ellos, todo pasaba por Barrado, que movía los hilos e intentaba adueñarse de la posesión de la pelota. Nosotros, mientras tanto, buscábamos pelearle el dominio y tratar de usar a Vernetti y Ojeda, teniendo en cuenta el desequilibrio que podían generar por afuera. De a poco Juventud crecía, superaba a un Ferro impreciso y algo desordenado, y comenzaba a tener las mejores chances de gol. A pesar de eso, entre el peligro que generaba el local, alguna tenía el Verde, como la que el Loco Díaz habilitaba al Pupi, que definía por arriba ante la salida del arquero. Manejaba la pelota Barrado, aprovechaba la velocidad del ex Colón Curuchet y esa combinación era la que le generaba problemas al Verde, que no podía parar al zurdo. Promediando la primera media hora, cuando todo era del local, llegó lo inevitable: de un córner por derecha largo, luego de un gran desborde de Piaggio que entró al área, el 3 habilita a Lenci que, en el área chica, solo debe desviar la pelota cambiándole de palo a un Limousin sorprendido. Gol de Juventud y Ferro rápido acusó el golpe, porque fue con todo en busca del empate.
Parecía despierto, decidido y enseguida tuvo sus chances más claras, pero Mazur primero y el Loco Díaz después no pudieron definir dentro del área. Y cuando no concretás las del arco de enfrente... Porque cuando más cerca estuvo de emparejar las cosas, sufrió otro duro cachetazo: una salida apurada de Vera, que le entregó mal la pelota a Ada y el número 11 se escapó en velocidad hacia Limousin, y al entrar al área, definió cruzado. 0-2 y la cosa parecía sentenciada. No porque el resultado fuera lo suficientemente abultado sino porque lo que pasaba en el campo de juego así lo mostraba. Incluso tuvo el tercero el local, cuando otra mala entrega, esta vez de Alderete, le permitió de nuevo a Ada quedar mano a mano con Limu pero esta vez definió mal y la pelota se fue apenas afuera. Ferro también iba, con menos facilidades de su rival pero llegaba también al arco de De León. Lo tuvo Ojeda en una tras habilitación de Salmerón pero no estuvo certero en el último toque. Y cuando se venía el entretiempo, llegó el descuento: gran recupero del Loco Díaz por la derecha, tirándose al piso, el 7 entró al área y habilitó a Navarro, que al no encontrar lugar para pegarle le sirvió con un taco la pelota a Vernetti, que después de un enganche la colgó de zurda contra el palo izquierdo. Golazo de Ferro y la cosa seguía viva.
En el complemento se vio lo mejor de Ferro, porque se fue con todo al ataque y Juventud entendió perfectamente que debía resignarse únicamente a cuidar el resultado obtenido. Apareció en el partido Ojeda, Vernetti también estaba muy activo y cuando Ferro perdía la pelota, estaba siempre Alderete, siendo el dueño absoluto de la mitad de la cancha. El gran trabajo del número 5 adelantaba al equipo, generando que cada vez más jugadores llegaran al área local en busca del tan ansiado empate. Iba el Verde y las chances de gol iban llegando, cada vez más seguido. Lo perdía el Pupi en varias oportunidades, también Ojeda llegaba a posición de gol pero no llegaba. Ellos sólo generaban alguna contra con Lenci, pero nada de serio peligro. En los pies de Vernetti, especialmente en jugadas de pelota parada, aparecían las mejores jugadas del Verde, que incluían una pelota en el palo tras un cabezazo de Salmerón que vencía los esfuerzos de De León. Ya Ferro merecía ampliamente el empate, tanto con las jugadas que generaba como en el manejo de la pelota, que era completamente suya. Apurado, con más fuerza que ideas, el visitante iba y siempre algo se le interponía en el camino del empate. Ferro atacaba una y otra vez y de esa manera ocultaba su principal defecto: su defensa. Promediando la media hora Perazzo manda las primeras variantes, a la cancha Pérez y Alvarez por Navarro y Mazur respectivamente. El reloj torturaba al Verde, porque pasaban los minutos y a pesar de manejar el partido, no podía conseguir el gol del empate. El nerviosismo jugaba un papel importante, Juventud tardaba una eternidad en cada interrupción y Ferro iba como podía para adelante. A los 36 minutos, lo tuvo Ojeda en una de las más claras, cuando enganchó por izquierda y definió ante la salida del arquero, pero la pelota se fue apenas afuera, aunque todos hayamos visto, por ilusión óptica o simplemente deseo, como el balón se le metía a De León. Lo cierto es que el partido se escapaba y todo seguía igual. Ferro pagaba carísimo las distracciones de la primera parte y pese a jugar un buen complemento, no tenía premio en su visita a Entre Ríos.
Con esta derrota, Ferro perdió una chance ideal para acercarse a Talleres, que sólo consiguió un empate frente a Almagro. Los otros resultados también le daban la oportunidad a Oeste de escalar en la tabla de posiciones y ocupar un lugar expectante de cara a lo que se viene. De esta manera, parece haberse despedido temprano otra vez de la lucha por el ascenso. Los partidos que quedan, deberá resignarse a solamente probar algunos jugadores y preparar el equipo para el próximo torneo. Demasiado poco para un Club tan grande.
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