domingo, 29 de mayo de 2016

La Pesada Herencia

En el debut de la era Cordon, Ferro empató en Misiones frente a Crucero del Norte. En un partido malo, Oeste sufrió más de la cuenta y pasó muchos sofocones para conseguir el punto. 

Luego de una semana agitada, donde Ferro se quedó sin técnico tras la esperada salida de Walter Perazzo, rápidamente la dirigencia decidió que el Coordinador de Inferiores, el querido Jorge "Gordo" Còrdon se hiciera cargo del equipo hasta el final del torneo. Con pocos entrenamientos con el plantel, el DT interino viajó a Misiones en busca de cambiarle la cara a un Verde muy golpeado. Izco como lateral derecho y el regreso de Seba Navarro en el medio junto a Alderete, fueron las principales novedades en los 11 del Gordo. Enfrente un equipo ya sin chances, que también navega por la mitad de la tabla y con el ex Platense Olivares como principal referente. 

En el primer tiempo, Ferro arrancó dormido, no encontró la pelota y de a poco fue asumiendo el rol más pasivo en el encuentro. Ellos, de la mano del creativo Olivares, conseguían llegar fácil al arco defendido por López, con muy pocos pases. Con el correr de los minutos, luego de sufrir varios embates, de a poco comenzó a aparecer el visitante. Y se emparejó un poco el juego, en los pies de Navarro y en el oficio de Alderete, pero fallaba cuando tenía que hacer llegar la pelota a los dos de arriba. Vernetti y Ojeda por los costados no estaban finos, cambiaban entre ellos las bandas pero no podían desnivelar y la reacción de Ferro nunca superó los tres cuartos de la cancha. Salmerón bajaba para buscar la pelota pero no podía entregarla redonda a un compañero, complicando aún más la tarea de traslado del Verde. En los minutos finales, volvió a insistir Crucero, y ahí tuvo las más claras, entre ellas un disparo en el travesaño que de milagro no terminó picando detrás de la línea de gol. El entretiempo llegó con esa última sensación de que la terminábamos sacando barata con el 0 a 0. 

En el complemento siguió todo con la misma tónica, con un Crucero del Norte que atacaba y encontraba las mejores opciones de gol mientras que Ferro, intentaba jugar de contra pero era muy previsible y lento como para sorprender. Por eso el plan no prosperaba y el local era superior, acercándose peligrosamente al arco de López. Por los costados había mucho espacio para los ataques locales, porque ni Izco ni Mazur tenían una buena tarde, y perdían cada vez que los apretaban un poco. Las espaldas de los laterales era el lugar elegido para los ataques del Colectivero, y cuando cruzaban la pelota, también aparecía la fragilidad de los centrales, que con más suerte que seguridad, lograban despejar apenas los centros que llovían al área. Los misioneros merecían la ventaja pero pasaban los minutos y el gol no llegaba, por mala puntería y porque la suerte parecía estar del lado visitante. Incluso lo tuvo Ferro, en los pies del Loco Dìaz, que al rato de ingresar tuvo un mano a mano que, luego de gambetear al arquero, tardó años en definir y permitió el recupero del 1. Ferro tuvo algunos minutos en donde pudo dar el batacazo, pero le faltó algo de serenidad y oficio para plasmarlo en el resultado, cuando Crucero ya estaba resignado con el empate. El partido terminó y a pesar del dominio del local, el empate le terminó cayendo bien a los dos equipos. 

Jorge Cordon deberá trabajar mucho para cambiarle la actitud a este equipo, darle una identidad de juego y modificar incluso también lo anímico. Hoy Ferro fue un equipo sin reacción, sin sorpresa y muy lento, superado prácticamente todo el encuentro por un equipo mediocre. Todo muy parecido a lo que había con Perazzo. Tiene tiempo para lograrlo y mucho apoyo de la gente, que no olvida todo lo que significó como futbolista, para superar la pesada herencia. Como primera medida, será clave recuperar a los jugadores que se encuentran muy bajos de nivel, como Mazur, Vernetti o Frontini. Eso lo logrará con mucha confianza y con los triunfos, que le permitan entrenar tranquilo.

martes, 17 de mayo de 2016

Lo rompió en mil Perazzos...


En Caballito, Ferro perdió 2 a 0 con Nueva Chicago mostrando otra vez un flojísimo rendimiento. Antes del partido, hubo un sentido homenaje a Rodrigo Espíndola, jugador del Torito asesinado hace 10 días. 

Es increíble, realmente sorprende como se puede cambiar, en tan poco tiempo, la cara a un equipo. Ferro pasó en pocos meses de ser un serio candidato al ascenso, con una idea clara de juego y efectividad admirable a ser un puñado de jugadores desordenados, desparramados aleatoriamente en la cancha, sin ninguna idea de juego. Es cierto que antes no le sobraba talento ni era vistoso en la cancha, pero se había encargado de ocultar defectos jugando a explotar sus virtudes, y estuvo a pocos partidos de hacer historia. Ni el peor de los pesimistas hubiera pensado que, tras la oscura e injustificada salida de Marcelo Broggi para la llegada de Walter Perazzo, Oeste iba a entregar su alma y destruir todo lo bueno que había construido. El bajón enorme e inesperado de algunos jugadores muy regulares, como Mazur, Frontini o Limousin, que conformaban la columna vertebral del equipo, sumado a la falta de criterio para traer los refuerzos, generaron un plantel desbalanceado, con mucho recambio para algunos puestos y ninguno para otros. Ese cóctel mortal, ayudado por media docena de desgarros, planteos descabellados y muy poca audacia, dan como resultado este presente insoportable, que parece empecinado en seguir haciéndonos doler. 

Hoy fue un ejemplo más, no muy distinto a los anteriores partidos, en donde Ferro fue un equipo perdido, sin ideas ni motivación, que juega exclusivamente para cerrar el torneo, como si el encuentro fuera simplemente un burocrático trámite. Enfrente, un Chicago limitado, desastroso defensivamente y con sólo dos o tres tipos que, de mitad de cancha para adelante, tenían claro cómo lastimar. Y en la mediocre paridad entre dos muy pobres equipos, el visitante lo ganó de guapo, porque tuvo el oficio de Fattori para manejar los hilos siendo el más claro en un partido muy malo. Y llegó el primero de ellos, luego de algunos tibios remates desde afuera y un penal claro no cobrado por Alvarez, en la única llegada medianamente seria de Ferro. Y si con el empate era un dolor de ojos, con la desventaja, todo se volvió más desagradable, porque mientras que ellos no se apuraban y movían tranquilos la pelota, el local la veía pasar. Solo la dignidad de Alderete, que corrió los 90 minutos, se destacó en un equipo que jugó de regular para abajo. En el comienzo del segundo tiempo, llegó el segundo luego de una corrida y una apurada salida del arquero López. De ahí hasta el final solo se destacó el ingreso del Pupi Salmerón volviendo de su esguince de rodilla y algo de ganas del pibe Alvarez, mostrando otra vez momentos interesantes. El partido se terminó entre insultos y silbidos del público presente, que tenían como destinatario principal al DT Perazzo. 

Más allá de las culpas obvias de quien está al frente del grupo y pone a los 11 en cancha, por semejante desbarajuste, hay que aprender a buscar a los autores intelectuales de este nuevo fracaso. En lugar de seguir puteando a Perazzo por poner a Vera de titular, o porque Aguirre nunca está donde debe, debemos pedir explicaciones a quienes dan las órdenes, a quienes están por encima. Porque el DT es el fusible que hoy o mañana se va, y quedan los mismos, que desde hace una década, nos ubican una y otra vez en el limbo intrascendente de la mitad de tabla. Una vez más, desde este humilde espacio, queremos responsables. Primero, por una cuestión cronológica, es necesario saber por qué se terminó el proyecto liderado por Marcelo Broggi entre gallos y medianoche, a espaldas del pueblo Verdolaga. Después entender con qué criterio se trajo a Perazzo y los refuerzos que llegaron (Fede Mazur, Izco, Affranchino + Pérez), armando un equipo rengo, sin ninguna variante por la banda izquierda. Y por último, saber cuántos golpes más necesitan para entender que es hora de profesionalizar el área. Porque eso es algo que, los de afuera, lo vemos claramente: no alcanza con poner plata y esfuerzo, si no hay capacidad y una idea mancomunada y seria para lograr el objetivo. Hay que correr de una vez por todas a los gurúes de siempre y generar la idea de un manager, que junto al cuerpo técnico y las categorías inferiores, puedan armar un proyecto integral a mediano plazo. De otra manera, seguiremos culpando a la mala suerte, a los árbitros contreras y al DT de turno, mientras perdemos el tiempo en esta categoría que tan poco tiene que ver con nuestra rica historia.

Partido Jugado 17-05-16 correspondiente a la fecha 27 del Torneo Nacional B.
Ferro 0 - Nueva Chicago 2