lunes, 6 de junio de 2016

En Caida Libre

En Caballito, Ferro cayó 2 a 0 frente a Los Andes y sigue sin poder reaccionar. La mala racha en el torneo, sumada a la pronta eliminación de Copa Argentina, muestra un olvidable fin de semestre. 


Desde el comienzo se notó claramente dos actitudes: Mientras que el local se mostraba lento e impreciso, el visitante, sin demasiadas complicaciones, tocaba bien la pelota y se adueñaba por completo de la posesión. Así fue que los primeros 10 minutos del partido fueron realmente un monólogo futbolístico del Milrayitas, que lo coronó con el primer gol de la noche, luego de un error de Vernetti en mitad de la cancha y un combo de dudas defensivas que terminó con el cachetazo de derecha del 11 Sosa. Con la ventaja, Ferro tuvo que salir a pelear el dominio, lograr ganar en la mitad de la cancha y buscar rápido el empate. Para lograrlo, tenía el oficio de Alderete para ganar la pelota pero no mucho más, porque cuando el barbudo número 5 se hacía con la redonda, generalmente volvía en unos pocos segundos a los pies de un jugador de Los Andes. Navarro jugaba demasiado para atrás, Vernetti lleno de dudas no estaba fino en la gambeta y Ojeda le faltaban 5 centavos para el peso. La inseguridad del Verde con la pelota lo hacían un equipo demasiado lento, incapaz de sorprender ni de hilvanar 3 o 4 pases seguidos. Los delanteros estaban muy arriba y cuando los buscaban por arriba, no podían capitalizarlo manteniendo la posesión. En cambio ellos, con la seguridad que le daba la convicción de saber bien el plan a realizar, tocaban simple la pelota, se movían por los costados desbordando siempre en superioridad numérica y se hacían un picnic con nuestras dudas defensivas. Los amagues de los jugadores visitantes eran siempre trampas en donde caían los defensas Verdes, generando que con uno o dos quiebres de cintura, los nuestros pasaran de largo como colectivo lleno. El chileno Scatolaro, con pasado en Floresta y San Juan, se adueñaba de la pelota y eso complicaba al Verde, porque el 7 estaba en todos lados y hacía jugar a los de Lomas. De lo poco positivo para destacar de Ferro es la velocidad de los laterales, tanto Izco como el pibe Alvarez lastimaban cuando se proyectaban y cosechaban unos tibios aplausos en la fría noche de Caballito. Demasiado poco para un equipo que perdía en su casa y no tenía la pelota. Había demasiadas diferencias entre los equipos y si no había más goles, era porque la suerte, sí, la suerte estaba de nuestro lado. Por eso, cuando se resbaló el pibe López y Linas convertía el segundo tras el blooper del arquero, terminó siendo offside del goleador. Por eso el final de la primera parte si bien nos mostraba en desventaja, claramente nos dejaba la sensación de que había esperanza para el segundo. 


El complemento empezó con un cambio, con la salida de un errático Vera para el ingreso de Braian Aquino, ubicando a Alderete sorpresivamente en la zaga justo al Gringo Incorvaia. A pesar de la variante ofensiva, Ferro seguía impreciso y nervioso. Incapaz de tocar de primera, de elegir bien la opción que lo lleve hacia el arco de enfrente y muy sensible cuando no tenía la pelota, Oeste parecía no tener una idea. Por eso sufría el partido, no estaba cómodo y un claro ejemplo de esa molestia fue el segundo gol de Los Andes, a los 7 minutos, todo producto de una mala salida, cuando el pibe López lo mató a Navarro con un pase corto y el 10 paró horriblemente la pelota para entregársela en bandeja a un Scatolaro que solo tuvo que entrar al área y definir cruzado para salir a gritar su gol. El 7 sentenciaba temprano el encuentro y se ponía él mismo la medalla al mejor jugador del encuentro. Ferro amagó una reacción, especialmente por la notable mejoría de Vernetti, que cuando se juntaba con Ojeda producían cosas interesantes. Pero a pesar de las buenas voluntades de los pibes, que se resistían a regalar tan fácil los puntos, la cosa no parecía querer cambiar. Salmerón se encontró con un mano a mano tras un gran pase de Aquino, pero el 9 tardó años en definir y le permitió al arquero taparlo bien y en el rebote, tampoco supo meterla dentro de arco. Listo, si no entraba esa, se notaba que no iba a entrar otra. Los Andes se perdía el tercero, porque pegaba en el palo una jugada de pelota parada y recorría toda la línea de gol, para irse lastimosamente por el fondo de la cancha. Cordon, quizás por inercia más que por conocimiento, metió en cancha a Pérez por Incorvaia y aunque fue aceptable lo del recién ingresado, no pudo cambiar demasiado el rumbo del encuentro. Si bien el Verde tenía un poco más la pelota, los avances rara vez terminaban en el área rival. El partido se escapaba entre los tibios intentos del Verde y las contras rápidas que de milagro no finalizaban en más goles de Los Andes. El pitazo final de Ceballos fue acompañado por insultos y fuertes silbidos reprobatorios ante un Ferro que se retiraba cabizbajo. 



Ferro sigue en caída libre, perdiendo partidos y dejando una imagen muy pobre. Esta vez fue superado por un Los Andes muy modesto, que por varios momentos, lo apabulló con su juego simple y sereno. Sin ideas, incapaz de mostrar rebeldía y con nulo margen de error, Oeste parece no tener rumbo.

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